Uno de los objetos
principales de estudio de la Psicología
Social, es analizar los grupos. Analizar los procesos de socialización mediante
los cuales las personas tratan de adaptarse a las exigencias de su entorno. Tales procesos como la pertenencia, tienen influencia por parte de
la cultura y el contexto histórico, de manera tal que, individuos de distintas
partes del mundo lo experimentan de manera distinta.
La socialización es de esa clase fenómenos que se presentan de la mano
con otros términos como adaptación, comunicación, desarrollo, aprendizaje,
crecimiento, evolución, todos esos fenómenos y procesos por los que el
individuo atraviesa. Muchos de los comportamientos que se aprenden son a través
de la experiencia directa de observación e interacción con los demás, esto es
importante al estudiar la conducta del individuo y de los grupos, que no es
otra cosa más que los propósitos de la Psicología y la Psicología Social
respectivamente.
Entonces, como humanos nos identificamos
con los grupos, es parte de la naturaleza. Ya que los grupos no se crean con la
intención de reducir el trabajo individual, sino para potenciarlo bajo
determinados roles y condiciones. Pertenecer a un grupo nos hace entrenar nuestras habilidades de
socialización. De acuerdo con Maslow describe en su “Teoría de las Necesidades” de manera muy
clara: pertenecer a un grupo es sólo uno de los escalones que nos conducen
hacia la autorrealización. Por lo tanto, un grupo se forma para cumplir con objetivos
concretos que se logran más fácilmente con el trabajo en equipo. Es por esto que
la identidad grupal cohesiva es muy importante ya que se da a partir de un vínculo social.
